Francia vive una nueva jornada de protestas entre un fuerte despliegue policial
Chalecos amarillos, estudiantes y sindicatos manifestarán este sábado en una nueva jornada de protestas sociales en Francia, donde las autoridades movilizaron a 70.000 policías y gendarmes para evitar los disturbios y saqueos ocurridos hace una semana.
El gobierno del presidente centroderechista, Emmanuel Macron, que abandonará el poder en mayo, está bajo presión para evitar nuevas escenas de caos como las de la semana pasada, muy comentadas por dirigentes extranjeros.
"Seremos intransigentes", subrayó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, al anunciar el dispositivo policial: 70.000 agentes, unidades de élite policiales y soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, así como blindados de la gendarmería, helicópteros, drones, etc.
"El nivel de amenaza sigue siendo elevado", subrayó el viernes por la noche el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, desde Limoges, en el centro de Francia y cuyo ayuntamiento incendiado se convirtió en uno de los símbolos de los desórdenes.
Las autoridades acusan de los disturbios a "grupúsculos de ultraizquierda" -antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos-, a quienes se habrían sumado "delincuentes oportunistas", especialmente jóvenes y procedentes de los suburbios de ciudades, para saquear tiendas.
Para retomar el control, se decretaron desde el lunes toques de queda nocturnos en barrios de las grandes ciudades y también se prohibieron manifestaciones, siempre y cuando no las pidan actores "legítimos", en palabras de Macron, como sindicatos.
En París, Marsella y Lyon, las principales ciudades de Francia, se autorizaron finalmente las marchas previstas este sábado contra el encarecimiento de la vida y para apoyar a los estudiantes que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones en los liceos.
Los chalecos amarillos prevén unas 500 manifestaciones y acciones en 86 rotondas, 21 gasolineras, dos depósitos de petróleo, 33 estaciones de tren, tres puertos, 17 puentes y 17 peajes, según un mapa publicado en su sitio web.
La semana pasada, manifestaron entre 550.000 y 800.000 personas a llamado de los estudiantes y del movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudieron el primer mandato de 2018 y 2019 cuando protestaron contra el alza del impuesto a un combustible.
- "Bajar la persiana" -
Muchos de los desórdenes de la semana pasada se produjeron, en cambio, durante manifestaciones no autorizadas, que intentaron también acercarse a lugares estratégicos como los turísticos Campos Elíseos o al Palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa.
Ante la nuevas protestas, muchos comerciantes en París protegieron las vitrinas de sus negocios con tablones de madera, algunos piensan no abrir y otros defenderán ellos mismos sus comercios de eventuales pillajes.
El pasado sábado, casi 3.000 tiendas se vieron afectadas en Francia.
"Sobre el terreno he visto bates de béisbol, barras de hierro y escopetas de caza", advirtió el presidente de las Cámaras de Comercio e Industria de Francia, Alain Di Crescenzo, quien llamó a "bajar la persiana" y a "dejar actuar a la policía".
Los museos parisinos del Louvre, Orsay y Picasso y la Ópera de París, entre otros, cerraron este sábado excepcionalmente.
Con las autoridades ya bajo presión, un hombre de 39 años perpetró el viernes un "atentado terrorista racista" cerca de París, que dejó un muerto y cinco heridos, antes de ser detenido, según el presidente francés.
Las autoridades desplegarán también este sábado un importante dispositivo policial en Orléans, a unos 100 kilómetros al sur de París, donde se prevé una marcha de hasta 30.000 personas contra el congreso del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN).
A seis meses de la elección presidencial, su líder Marine Le Pen encabeza los sondeos, seguida de lejos por su rival de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, el centroderechista Édouard Philippe y el socialdemócrata Raphaël Glucksman.
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O.Sethi--MT