Los puntos claves de las conversaciones entre Trump y Xi en EEUU
Entre la guerra en Oriente Medio, una rivalidad comercial con repercusiones a escala mundial y el temor a un descontrol de la inteligencia artificial, los desafíos de la relación entre China y Estados Unidos son inmensos.
Estos temas sí fueron abordados por los presidentes Donald Trump y Xi Jinping durante sus encuentros en la cumbre del jueves, pero de manera muy general, y lo que sobre todo queda en la memoria es el fasto con el que la Casa Blanca recibió al presidente chino.
- Ostentar por encima de todo -
Donald y Melania Trump sacaron toda la artillería para estar, al menos, a la altura de Xi y su esposa Peng Liyuan, que se esmeraron como anfitriones en mayo pasado: hubo un recibimiento personal a pie de pista a su llegada en avión el miércoles; despliegue de trompetas y banderas a su llegada a la Casa Blanca el jueves; cena de Estado entre más de 130 invitados, con la crema y nata de la industria y la tecnología estadounidenses y una veintena de miembros de la delegación china; y como premio una invitación "especial" para recorrer las obras del futuro salón de baile de la Casa Blanca.
Trump volvió a reivindicar con Xi una "verdadera gran amistad".
Xi se mantuvo fiel a la reserva que lo caracteriza y habló más bien de una "relación personal". Hizo hincapié en la necesidad de que las dos potencias "coexistan en paz" pese a sus divergencias.
Reiteró la advertencia contra la "trampa de Tucídides", una teoría política que plantea una mayor probabilidad de guerra cuando una nueva potencia en ascenso —como China— compite con una potencia establecida, como Estados Unidos.
"Ostentar, esa era la idea", dice Ryan Hass, del laboratorio de ideas Brookings. "El mensaje consistía en decir que ambos líderes son capaces de gestionar eficazmente las relaciones entre China y Estados Unidos dentro de límites tolerables de competencia. Ninguno de los dos dirigentes esperaba gran cosa del otro", apunta.
Concretamente, Xi prometió invitar a 100.000 jóvenes estadounidenses a China para intercambios durante cinco años, y prestar dos pandas a un zoológico de Atlanta.
- Taiwán, línea roja -
Pasadas las cortesías, Xi planteó durante sus conversaciones con Trump dos grandes preocupaciones.
Esperó que Estados Unidos tratara "con prudencia" el tema de Taiwán, informó la agencia Xinhua. Pidió abiertamente que Estados Unidos "se opusiera" a la independencia de Taiwán, que China considera parte integrante de su territorio.
Bates Gill, investigador del National Bureau of Asian Research, no cree en un cambio por parte de Estados Unidos: "El presidente Trump puede muy bien hacer declaraciones que vayan en contra de la política tradicional estadounidense, pero eso no se traduciría necesariamente en un cambio real".
Xi también expresó su deseo de que Estados Unidos e Irán lleguen a un acuerdo "lo antes posible" mediante la negociación.
China, socio clave de Irán, siempre se ha opuesto a la guerra desencadenada por Estados Unidos e Israel, de la que sufre las consecuencias. Washington quisiera que Pekín contribuyera a hacer ceder a Teherán.
- Inteligencia artificial -
La rivalidad también enfrenta a Estados Unidos y China en materia de inteligencia artificial. Ambos países tienen la "responsabilidad de (...) garantizar que el desarrollo de la IA esté siempre bajo control humano", declaró Xi.
Trump, en cambio, afirmó en su red Truth Social que quiere mantenerla "exactamente donde está", en alusión a los pedidos para su regulación.
"Hay un amplio consenso sobre los riesgos vinculados con la IA, pero no sobre la manera de gestionarlos", indicó Dylan Loh, de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur. Existe "una profunda desconfianza y una competencia creciente" en torno a la IA que impiden avances en materia de gobernanza, afirmó.
- Tregua comercial -
Prolongar la tregua de la guerra comercial que sacudió la economía mundial en 2025 era uno de los desafíos de la cumbre. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció, antes de la llegada de Xi, que el objetivo se había alcanzado, pero solo hasta el 10 de enero.
Xi celebró el "acuerdo", informó Xinhua sin dar más detalles.
Los expertos señalan que esto permite a Trump superar las delicadas elecciones de medio mandato de noviembre.
Algunos en la administración estadounidense buscan "estabilizar las relaciones por ahora, mientras se espera a que Estados Unidos reduzca su vulnerabilidad con respecto a Pekín", afirmó Jared Mondschein, director de investigación del United States Studies Centre de la Universidad de Sídney.
Pero Mondschein no cree en un "cambio profundo o duradero en la dinámica estructural de la rivalidad estratégica".
"Los chinos habrían esperado una prolongación mayor, pero también son realistas", comentó Dylan Loh.
U.Varma--MT