

Indonesia proyecta un dique de 700 km para proteger la isla de Java del avance del mar
En el pueblo indonesio de Bedono, el océano devora poco a poco la carretera que conduce a la casa de Karminah, pero el gobierno afirma tener un plan para construir un dique marino de 700 kilómetros y contener así la subida del agua.
Para los habitantes que vieron cómo la marea irrumpía más de un kilómetro tierra adentro en algunas zonas de la isla de Java, el proyecto suena como una liberación.
"No hay escuela, los niños no pueden jugar, solo pueden sentarse en la acera y mirar el agua", explica a AFP Karminah, de 50 años. "Lo que importa es que no haya inundaciones de este lado", añade, señalando la carretera costera que desaparece día tras día.
En esta zona, el cambio climático aumenta la amplitud de las mareas y la extracción de aguas subterráneas provoca el hundimiento del terreno.
El dique previsto por las autoridades, estimado en un valor de 80.000 millones de dólares, debería construirse a lo largo de la costa de Java.
El gobierno llama a este futuro muro colosal una de sus "iniciativas más vitales" para ayudar a las comunidades costeras de la isla, que alberga a la mitad de los 280 millones de indonesios, así como a la capital, Yakarta.
Pero es poco probable que el proyecto se materialice pronto. El plan se extiende a lo largo de décadas y las formas de financiarlo siguen siendo inciertas, pese a los llamados del presidente Prabowo Subianto a la inversión de países de Asia y Medio Oriente.
La última semana de agosto inauguró una nueva agencia para dirigir el proyecto.
"No sé qué presidente terminará el proyecto, pero nosotros lo vamos a empezar", declaró en junio.
Las necesidades de Indonesia son urgentes. Java pierde entre 1 y 20 centímetros de tierra cada año.
Grandes zonas desaparecerán de aquí a 2100 si se mantiene la trayectoria actual del cambio climático, según la organización ambiental Climate Central.
- Costos ambientales y sociales -
En Japón se instalaron barreras semejantes a fortalezas en algunos lugares tras los terremotos y el tsunami de 2011. Y en Países Bajos se recurre a un sistema de diques en forma de colinas.
Tales fortificaciones pueden retrasar la erosión al absorber y desviar la energía de las olas, protegiendo las infraestructuras costeras y las poblaciones.
Sin embargo los expertos en clima advierten que el dique podría, paradójicamente, provocar erosión y alterar los ecosistemas locales.
Las fortificaciones pueden destruir las playas, empujar la erosión hacia el mar y perturbar tanto los ecosistemas como las comunidades pesqueras.
"Conllevan costos ambientales y sociales considerables", afirma Melanie Bishop, profesora en la Universidad Macquarie de Australia.
"La construcción provoca una pérdida de hábitat costero y dificulta el desplazamiento de animales y personas entre la tierra y el mar", subraya.
Rasjoyo, un criador de cangrejos de 38 años, vivía antes en el pueblo de Semonet, hoy abandonado, donde el agua de mar inunda las casas desiertas. Para él, el proyecto del dique -propuesto por primera vez en 1995- llegará demasiado tarde.
"De todas formas puede que no sea muy eficaz, el terreno ya se hundió", lamenta.
Algunos expertos en clima consideran que soluciones basadas en la naturaleza, como manglares o arrecifes, serían mejores alternativas.
"A diferencia de los diques, que deben reforzarse con la subida del nivel del mar, estos hábitats se acumulan verticalmente", sostiene Bishop.
Otra opción podría ser una combinación entre reubicaciones y diques más específicos y limitados, señala Heri Andreas, experto en hundimiento del suelo en el Instituto de Tecnología de Bandung. "La solución ideal sería un dique parcial o segmentado", indica.
A.Malhotra--MT