La barbería, al servicio de la imagen de los yakuza japoneses
En una barbería en Tokio, Tekisasu, un miembro de los yakuzas, admira en el espejo la minuciosidad con la que fue hecho su nuevo corte, un factor de crucial importancia en sus actividades criminales.
Esta organización de crimen organizado japonesa maneja un imperio valorado en miles de millones de dólares y ha dominado por mucho tiempo el sector de las drogas, las apuestas y la prostitución en el país.
"La vanidad es importante para los yakuzas", dijo Tekisasu, cuyo apodo significa "Apuñalador de enemigos", en una entrevista exclusiva con la AFP y que tardó meses en llevarse a cabo.
Muchos bandidos intentan proyectar una imagen amenazante y pudiente a través de cortes de cabello impecables y trajes bien entallados, en la cual los barberos juegan un papel clave.
"Cuando la apariencia está más cuidada, la reputación mejora", aseguró un importante miembro yakuza a la AFP.
"Supongamos que quieres convencer a alguien de que acepte un trato", explicó. "No te va a tomar en serio si tu punch perm (permanente afro) está hecha un desastre", dijo, aludiendo a este estilo que consiste en unos rizos ultra cortos y muy apretados.
Para Tekisasu y sus colegas, estas barberías representan una pausa dentro de esa vida que escogieron, marcada por la violencia y por un desmantelamiento creciente de su organización por la policía.
Durante su permanente mensual que dura dos horas, sin contar el corte de pelo semanal, el gánster no para de admirar la parte trasera de su cabeza.
Cada vez hay menos yakuzas como él. Según la policía, el número cayó a un récord de 17.600 en todo el país.
El barbero de Tekisasu, quien cuenta con alrededor de 10 yakuzas activos entre sus clientes habituales, dice que no tiene remordimiento por el hecho de atenderlos, aunque su trabajo aumenta su imagen amenazante.
"Lo único que hago es hacer que tengan más estilo", dijo el hombre de 32 años, quien no considera malo dar un aspecto más agresivo a delincuentes peligrosos.
El barbero pidió mantener el anonimato porque verse relacionado con la mafia puede tener repercusiones negativas para la reputación de su negocio.
- Ganándose la vida a duras penas -
Mucha gente tiene un concepto idealizado del estilo de vida de los yakuzas.
La realidad es más bien mundana. Cada vez más mafiosos se ganan la vida extorsionando a gente vulnerable a través del fraude organizado.
Tekisasu, en sus inicios fue un rapero de gangsta (estilo de rap), luego se adentró en el mundo de los yakuzas a mediados de la veintena y terminó en prisión, de donde salió el año pasado.
"Quisiera poder vivir con una sonrisa, sin hacer daño a nadie o sin que me hagan daño. Pero las cosas no funcionan así en este mundo".
Los yakuza viven presionados a permanecer en ese mundo violento, pero en algunas ocasiones pueden y deciden irse. Aproximadamente 320 gánsteres abandonaron la organización en 2024 gracias a la ayuda de las autoridades.
Bajo las leyes antiyakuza de Tokio, los negocios tienen prohibido "ofrecer favores" a los criminales, con el fin de ayudarlos en sus actividades.
Según el detective antimafia retirado, Yuichi Sakurai, es poco probable que los barberos que atienden a los yakuza infrinjan las normas, siempre y cuando las transacciones sean justas.
En sus diez años de carrera, el antiguo detective se dio cuenta de que los yakuzas son adeptos de "los cortes de pelo frecuentes para conservar una apariencia intimidante".
Cualquier trato preferencial a los yakuzas, como "cobrarles extremadamente poco por un corte de pelo" puede constituir un favor ilegal, declaró Sakurai a la AFP.
Idealmente las leyes deberían ser más severas y excluir a los yakuzas de cualquier sitio de tratamientos de belleza, "si queremos que realmente sean erradicados", añadió.
Las leyes antimafia los excluyen de servicios básicos como abrir una cuenta bancaria, alquilar una casa o obtener tarjetas de crédito.
"La mayoría de las veces solo podemos pagar en efectivo. Sería muy difícil para nosotros si Japón llegara a eliminar por completo el pago en efectivo", dijo Tekisasu.
- "Mafiosos rivales" -
Lejos de preocuparle, el barbero de Tekisasu está orgulloso de que los yakuzas confíen en sus "estándares intransigentes".
El barbero, al igual que su padre que se especializaba en los cortes de "chico malo", ha hecho de la "punch perm", o permanente afro, su firma.
Los pequeños y rígidos rizos de esta famosa permanente se popularizaron en los 1960 y 1970 como una contracultura frente a los estilos de peinado inspirados por los Beatles, que llevaban el pelo más largo.
Son populares entre los trabajadores de oficios manuales, delincuentes juveniles y yakuzas.
"Los 'punch perms' son lo que me da vida como barbero", dijo el comerciante, con todo el brazo tatuado con motivos que incluyen unas tijeras, un peine y un secador.
Recuerda la primera visita de un yakuza a su establecimiento. Era un hombre "al que le faltaba la punta de un dedo y con una mirada muy seria", que quería un corte de pelo. Él decidió "impresionarlo" con sus habilidades y así convertirlo en cliente habitual.
La leyenda dice que los yakuzas aprecian la permanente afro porque es muy corta y eso es práctico durante las batallas.
Sin embargo, Tekisasu explica que en su mundo "no nos jalamos el pelo muy a menudo cuando peleamos", sino que más bien se trata "de disparar o intentar quitarle la vida al otro".
"Simplemente me gusta la permanente afro porque es masculina y tiene estilo", afirmó.
No obstante, tratar con yakuzas conlleva riesgos.
"Lo último que quiero es que mafiosos rivales se encuentren aquí", dijo el barbero de Tekisasu. Por lo tanto, recae en él la responsabilidad de espaciar sus citas y así evitar que gánsteres rivales se crucen.
Pero "cuando se van de la barbería, cualquier cosa puede pasar allá afuera. Cuando pasan esa puerta, ya no hablo con ellos".
V.Chauhan--MT