Lindsey Vonn, una mentalidad de titanio doblegada por las lesiones
"Estoy aquí y sonriendo", había escrito el viernes en Instagram Lindsey Vonn, pero sus Juegos Olímpicos de Milán-Cortina terminaron con lágrimas y gritos de dolor este domingo cuando la "Speed Queen" sufrió una fuerte caída en el descenso femenino.
Su cita con la épica terminó siendo transportada en helicóptero al hospital después de irse a la nieve violentamente, apenas nueve días después de haber sufrido ya otra caída importante, entonces en el descenso de Crans Montana (Suiza), donde se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y se dañó el menisco.
Estos diez días locos que ha vivido Lindsey Vonn, que pese a esa grave lesión se empeñó en no renunciar a los Juegos, parecen escribir un epílogo a modo de resumen simbólico de lo que ha sido para ella una carrera castigada por numerosos problemas físicos.
"Su tenacidad y la determinación que muestra con estos Juegos Olímpicos, y el hecho de seguir fiel a sus valores, es absolutamente magnífico. Ella ya ha logrado cosas increíbles a pesar de las lesiones, incluso por encima de ellas", le había aplaudido el sábado la otra superestrella estadounidense del esquí alpino, Mikaela Shiffrin.
La expectación de todo el mundo ante el desafío de Vonn era máxima, pero su aventura duró muy poco.
- Un fénix abatido -
La carrera de Vonn es una sucesión de victorias pero también de desgarros de ligamentos, múltiples fracturas y nueve operaciones en las rodillas.
En febrero de 2019, Vonn se había retirado, hastiada de esos problemas físicos y con un gran dolor en su rodilla derecha que solo pudo superar con la colocación de una prótesis de titanio en el segundo semestre de 2024.
Seis meses después, con 40 años, regresó a la competición, con una única misión: estar en estos Juegos Olímpicos y en su pista predilecta y hasta ahora talismán de Cortina d'Ampezzo.
Tras unos inicios tímidos, con un decimocuarto puesto en el supergigante de St Moritz en noviembre de 2024, en la temporada 2025-2026, en la previa a estos Juegos, consiguió ganar dos pruebas de la Copa del Mundo, en St Moritz (Suiza) y Zauchensee (Austria), toda una declaración de intenciones.
Pero las caídas en Crans Montana y en Cortina d'Ampezzo tornaron su sueño olímpico en pesadilla.
- Carrera meteórica -
La historia de Vonn comienza en 1984 en Minnesota y empieza ya con un drama, cuando su madre Linda tiene un accidente cerebrovascular en el parto, por el que sufre una parálisis parcial en la pierna izquierda.
En los gélidos inviernos de ese punto del norte de Estados Unidos, el contacto con la nieve era inevitable, pero pronto las pendientes del lugar se quedaron pequeñas para Lindsey, que despuntó desde pronto.
Sus padres, abogados, decidieron mudarse con sus cinco hijos a Vail (Colorado), cuando Lindsey tenía 10 años, y en ese epicentro del esquí estadounidense la carrera de su hija ya fue a toda velocidad.
Para Vonn, estos Juegos en Italia fueron los quintos de su carrera.
Debutó muy joven en Salt Lake City 2002, una caída en el entrenamiento oficial frenó sus aspiraciones en Turín 2006 y en Vancouver 2010 se colgó ya el oro en el descenso y el bronce en el supergigante.
Una lesión, en su castigada rodilla derecha, le privó de estar en Sochi 2014 y en Pyeongchang 2018 se llevó un bronce en el descenso.
En la Copa del Mundo, se convirtió especialmente desde 2008 en una máquina de ganar y en su carrera ha acumulado 84 victorias en pruebas del circuito principal del esquí alpino.
- Bajo el foco mediático -
En el plano personal, su vida suscita el interés de la prensa fuera de las pistas.
Su relación con Thomas Vonn, con el que se casó en 2007 y del que se divorció en 2013, tensó mucho el ambiente familiar y generó conflictos con los responsables del esquí estadounidense.
De forma paralela, las revistas se han interesado por ella, ocupando portadas no solo por su relación con el golfista Tiger Woods hace una década sino también por sus posados glamourosos para publicaciones de moda.
Ahora su imagen tirada en la nieve de los Dolomitas ocupará portadas, pero por el último motivo que ella hubiera deseado.
G.Goel--MT