Retornar o no a Gaza, el dilema de los palestinos refugiados en Egipto
Los gazatíes refugiados en Egipto se sienten profundamente divididos desde que el paso fronterizo de Rafah se entreabrió el lunes, ante la disyuntiva de prolongar un exilio sin ningún estatus, o volver a un territorio palestino en ruinas.
"¿Volver a Gaza para qué? ¿Para vivir en una tienda de campaña?", se pregunta Mohamed, un poeta palestino de 78 años que figura entre las decenas de miles de personas que salieron de Gaza hacia Egipto desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás en octubre de 2023.
Alojado por amigos en El Cairo, junto a su esposa Sawsan, de 72 años, y su hijo Omar, de 29, el septuagenario sueña cada día con sus vecinos, su hija, su yerno y sus nietos de 3, 7 y 9 años, todos aún en Gaza.
"Las razones de nuestra partida siguen vigentes: hemos perdido nuestra casa y nuestro sustento", comentó Sawsan a la AFP.
La familia dejó Gaza en febrero de 2024 gracias a los ahorros de uno de sus hijos, instalado desde 2019 en Nancy, en el este de Francia.
La guerra ha destruido o dañado alrededor del 81% de las infraestructuras del territorio, según la ONU. La ayuda sigue siendo insuficiente y no se ha anunciado ningún plan concreto de reconstrucción.
"No le hemos dado la espalda a Gaza, algún día volveremos", asegura el padre de familia.
- Una carpa antes que un palacio -
En otro barrio de la capital egipcia, Mahmud Abdelrahman Rabie, con la kufiya sobre los hombros, cuenta los días.
"Sé que ya no tengo casa, no tengo nada", dice este hombre que sobrevive en un apartamento minúsculo gracias a préstamos de amigos.
Aun así, "quiero volver a mi país, reencontrarme con los míos, con mi tierra", confía este abuelo de 52 nietos dispersos por Gaza.
El lunes, el paso de Rafah —que conecta la Franja de Gaza con Egipto— reabrió tras más de 18 meses de cierre, permitiendo teóricamente a todos los que se habían ido de Gaza durante la guerra emprender el viaje de regreso.
Pero por ahora únicamente se ha autorizado a un puñado de palestinos a volver. A este ritmo, "mi turno llegará dentro de dos años", calcula Rabie, quien dice llorar "cada noche" preguntándose "cómo pagar el próximo alquiler".
"Conozco la vida en una tienda de campaña, he vivido así más de un año. A pesar de todo, quiero volver", insiste este gazatí de 65 años.
Desde el inicio de la guerra, Egipto no ha dejado de oponerse a un "desplazamiento de la población palestina fuera de su tierra". En su territorio, los refugiados palestinos no tienen estatus jurídico, ni empleo, ni acceso a los servicios públicos o bancarios.
"Quiero obtener un permiso de conducir para ganarme el pan, pero me lo han negado", lamenta Rabie. "Nuestra dignidad está por el suelo", se queja.
Yaela el Beltagy, un administrador de restaurantes de 36 años, también espera poder regresar a Gaza con su esposa, su hijo y sus hermanos y hermanas, "aunque allí solo haya carpas".
"Una carpa en Gaza vale más que un palacio en cualquier lugar del mundo", considera. "Ignoramos lo que nos depara el futuro, pero estamos profundamente ligados a esa tierra", agregó.
- Sin futuro en Gaza -
Para otros, en tanto, la reapertura del paso de Rafah es un acontecimiento sin mayor repercusión.
"Ya no hay ninguna perspectiva de futuro en Gaza: no hay agua potable, no hay seguridad, ya no hay escuela para mi hijo, ni siquiera una casa", enumera Nadra, de 37 años, refugiada en Egipto para tratar a su hijo, gravemente quemado a los ocho años durante un bombardeo israelí.
"Pensé que me iría solo unos meses", cuenta la mujer, que prefirió omitir su apellido.
Dos años más tarde, ocupa el mismo apartamento mínimo, pagando con dificultad el alquiler gracias a la ayuda de su hermana que vive en el extranjero.
"No tengo realmente otra opción", confía también a la AFP Hala, asistente educativa de 40 años, que salió de Gaza con sus padres, necesitados de cuidados.
"No puedo regresar allí con mis padres, ni sin mis padres. Están envejeciendo, merecen vivir sus últimos días en paz", comenta.
U.Varma--MT