La extrema derecha inicia negociaciones para gobernar en una región de Alemania
El partido ultraderechista AfD empezó a tantear a otros partidos este lunes para gobernar en una región poscomunista de Alemania, donde logró una histórica victoria electoral que envía una señal a otros países europeos que celebrarán comicios en los próximos meses.
El éxito de Alternativa por Alemania (AfD) en la región oriental de Sajonia-Anhalt se lee también en clave de derrota para los conservadores de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que gobiernan a nivel nacional bajo el liderazgo del canciller Friedrich Merz, y que controlaban hasta ahora el Ejecutivo regional.
La formación AfD, un partido antimigrantes y prorruso, recabó alrededor del 44% de los votos, frente al 17% conseguido por la CDU, que gobernaba hasta la fecha en Sajonia-Anhalt, históricamente conocida como Alta Sajonia, una región del este perteneciente a la extinta RDA.
Su carismático líder regional, Ulrich Siegmund, de 35 años, prometió endurecer la política migratoria, eliminar la obligación de ir a la escuela y modificar la programación de la asignatura de historia en el colegio, en su opinión, demasiado centrada en la culpabilidad de la Alemania del Tercer Reich.
Ahora, le faltan tres escaños para la mayoría absoluta y ya ha iniciado conversaciones para formar gobierno. Podría intentar pescar apoyos en la CDU o contar con el respaldo, al menos tácito, de la formación prorrusa de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW).
El triunfo de los ultraderechistas se da precisamente en una región empobrecida del este, donde la AfD supo aprovechar el sentimiento de nostalgia por los años de la Alemania Oriental comunista y el resentimiento por la persistente brecha de riqueza con el oeste, décadas después de la caída del Muro de Berlín en 1989.
- "Amenaza ultra" -
A nivel internacional, el resultado en Sajonia-Anhalt también generó numerosas reacciones, con varios países europeos preparándose para celebrar elecciones próximamente, incluyendo Suecia el próximo septiembre y Francia, España e Italia en 2027.
El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, advirtió que la "amenaza ultra" se extiende por el mundo.
Es un "aviso de que la amenaza ultra gracias en gran medida a la rendición de la derecha tradicional gana terreno en Europa y en el mundo", dijo Sánchez, uno de los pocos líderes de izquierda de Europa, en una reunión de su partido en Madrid.
En Francia, donde los ultraderechistas de Agrupación Nacional (RN) lideran los sondeos de cara a las presidenciales de abril de 2027, dos aliados del presidente Emmanuel Macron (centroderecha) abogaron por que las formaciones moderadas de centro, izquierda y derecha apoyen a un único candidato capaz de derrotar a Marine Le Pen.
En cambio, la aplastante victoria de AfD fue celebrada por simpatizantes del presidente Donald Trump en Estados Unidos. El exembajador de Estados Unidos en Alemania durante el primer mandato de Trump, Richard Grenell, calificó los resultados de "una gran victoria y un nuevo día en Alemania".
También Elon Musk aplaudió el éxito de la formación alemana, con un rotundo "¡Bien hecho!", en respuesta a una publicación de la codirigente nacional de AfD, Alice Weidel.
- "Ni en mis peores pesadillas" -
Para el principal partido de la oposición a nivel federal, las implicaciones de este éxito también son nacionales.
"Nunca un canciller fue tan impopular como Friedrich Merz, que se ha convertido en un pesado lastre para el desarrollo próspero de Alemania", declaró Weidel ante la prensa, donde expresó que el objetivo de su partido es lograr al menos el 40% de los votos en las legislativas de 2029.
Merz, cuya popularidad cayó a mínimos históricos, se dijo este lunes "profundamente consternado" por los resultados.
"Mi determinación en seguir por la senda de las reformas sigue intacta", declaró no obstante el dirigente conservador, aunque matizó que intentará explicar "mejor" sus medidas.
Merz, que llegó al poder en mayo de 2025 con promesas de endurecer la política migratoria, ha caído en picado en los sondeos, lastrado por una economía en horas bajas, peleas con los socialdemócratas -con quienes gobierna en coalición- y reiteradas meteduras de pata.
Una conocida representante de la comunidad judía de Alemania, Charlotte Knobloch, se dijo horrorizada. "Ni en mis peores pesadillas habría podido imaginar que la extrema derecha pueda ganar de nuevo unas elecciones en Alemania".
B.Chawla--MT